Pilates para la osteoporosis

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Pilates para la osteoporosis

Los huesos se debilitan y, cuando no se utilizan debido a un estilo de vida sedentario, disminuye la masa ósea al igual que la musculatura. Para el tratamiento de la osteoporosis el Colegio Americano de Medicina del Deporte aconseja un programa de ejercicio físico que combine actividades aeróbicas (caminar, bicicleta, natación…) y de fuerza, diseñado de forma individualizada de acuerdo con las limitaciones propias de la osteoporosis. El ejercicio físico de intensidad moderada pero practicado de manera regular retrasa la pérdida de tejido muscular, lo que a su vez ralentiza la desmineralización de la masa ósea e, incluso, podría aumentar la densidad mineral ósea favoreciendo el flujo de sangre hasta los huesos y el suministro de nutrientes para la nueva formación de hueso.
Precisamente el Método Pilates es un entrenamiento que ha demostrado su eficacia en la mejora de la fuerza muscular y el equilibrio. En general la fuerza que se utiliza es la de la gravedad, es decir, el peso del propio cuerpo. Algunos de los beneficios de la práctica de Pilates para personas con osteoporosis son:

Aumento de la densidad ósea.
Creación de un centro muscular fuerte.
Mejora del equilibrio.
Aumento de la flexibilidad.
Mejora de la postura, de la alineación y de la conciencia corporal.

Adaptaciones para la práctica Pilates

El entrenamiento basado en el Método Pilates reúne las siguientes características en el caso de personas con osteoporosis:

– Evitar someter a la columna vertebral o a los huesos largos a fuerzas comprensivas enérgicas o excesivas debido al riesgo de comprensión vertebral o fractura de los huesos largos.
– No realizar torsiones de columna.
– Realizar movimientos para fortalecer los músculos de la cadera, columna y brazos, que son las áreas especialmente vulnerables a las fracturas.
– Modificar los ejercicios que incluyan la flexión anterior de la columna porque, en personas con una osteoporosis establecida, la práctica regular de este tipo de ejercicios (como agacharse) aumenta el riesgo de nuevas fracturas vertebrales. Un ejercicio que no debe realizarse: de pie, con las piernas rectas, intentar llegar a tocarse la punta de los pies.
– Evitar, específicamente, la flexión de la zona torácica de la columna vertebral con cifosis.
– En los cuellos débiles o delicados colocar una pequeña almohada debajo de la nuca. No insistir en las elevaciones de hombros y evitar los ejercicios con presión en hombros o el cuello.
– Nunca ejercer presión o forzar la articulación de las caderas.
– Vigilar especialmente que las rodillas estén siempre un poco flexionadas, y cuidar la simetría y la alineación de las piernas.
– Evitar arrodillarse o sentarse sobre los pies.
– En general están contraindicados y son peligrosos todos los ejercicios que supongan esfuerzos bruscos y rotaciones forzadas, sobre todo en la columna vertebral, porque se ha comprobado que pueden provocar aplastamientos vertebrales.

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